Se aborda la crítica de "racista" hacia Argentina, cuestionando la autoridad moral de países como Francia y México para hacer tales acusaciones, dado su propio historial. Se argumenta que no comprenden la esencia argentina, que incluye un acto fundacional de rebeldía contra el poder establecido (echar al reino de España).
Se enfatiza que el orgullo argentino surge de aquello que se intentó usar para avergonzarlos. La idea central es que quienes señalan a Argentina como racista carecen de la autoridad para hacerlo, y que la verdadera medida de un pueblo no está en caer bien a todos, sino en ganar y defender su identidad.