Se reflexiona sobre la final del Mundial y la derrota contra España. Se reconoce que, aunque doloroso, España fue superior futbolísticamente y Scaloni mismo lo admitió. Se compara la situación con la final de 1990, donde un error arbitral influyó en el resultado.
Se discute el valor del segundo puesto obtenido por Argentina, considerándolo un reconocimiento al esfuerzo y a los valores del equipo, más allá de no haber ganado. Se menciona que, para los futboleros, el segundo puesto puede ser amargo, pero para el público en general, el desempeño de la selección generó orgullo.