Citando a Jesús, el pastor Cinalli insta a no acumular tesoros en la tierra, sino a acumularlos en el cielo, donde tienen valor eterno.
Critica a quienes se preocupan excesivamente por las cosas pasajeras y terrenales, olvidando lo más importante: cuidar la vida espiritual y la relación con Dios.
Señala que muchas personas tienen "muy poquitos tesoros y algunos ninguno en el cielo", lo cual es un descuido grave.