Arabia Saudita condicionó la firma de los Acuerdos de Abraham, que buscan normalizar relaciones con Israel, a la creación de un Estado Palestino. Esta condición se aplica incluso a un potencial programa nuclear civil ofrecido por Estados Unidos.
El primer ministro israelí, Netanyahu, considera estos acuerdos un avance histórico y ve la caída del eje influenciado por Irán como una oportunidad para expandir relaciones diplomáticas y comerciales en Medio Oriente. Sin embargo, la postura de Arabia Saudita de no avanzar sin una solución para el pueblo palestino mantiene el pulso geopolítico de la región.
La condición de Riad es clara: sin Estado Palestino no hay Acuerdos de Abraham, y sin estos acuerdos, Estados Unidos no ofrecerá el programa nuclear civil a Arabia Saudita.