Se resalta la importancia de la armadura espiritual descrita por Pablo para enfrentar las batallas contra el mal, enfatizando que Jesucristo es la mejor armadura y que sin Él, el cristiano está desarmado.
Se advierte que la moralidad o las virtudes filosóficas no bastan para repeler las tentaciones, sino que es necesario estar revestido de Cristo. La alianza con figuras como Josafat sin esta cobertura espiritual se considera incapacitante, mientras que el cristiano revestido de Cristo es invencible.