Pedro Rosenblatt describe el sentimiento anti-argentino en el mundo durante el mundial, donde países como España, Inglaterra, México y otros deseaban la derrota argentina. Critica la "irreverencia argentina" que irrita a otras naciones.
Se defiende la rebeldía argentina, mencionando que de los últimos 12 mundiales, Argentina jugó 6 finales y que los mejores jugadores de la historia nacieron en el país. Se exalta el orgullo de ser argentino y la capacidad de lucha y celebración del pueblo.
Se subraya que ser argentino es la mayor alegría, especialmente en momentos difíciles, y se reafirma el grito de "Vamos Argentina todavía", con un significado profundo.