Se discute la problemática de los menores que cometen delitos y la necesidad de aplicar penas correspondientes a la gravedad del acto, independientemente de la edad.
Se reitera que desnudar a un menor infractor es inaceptable y se enfatiza la ausencia del Estado y la falta de presencia policial y educativa como causas fundamentales de la delincuencia juvenil.
Se plantea la situación hipotética de un padre que ve a su hija presenciar a un delincuente desnudo, resaltando el daño que esto puede causar a los menores inocentes que presencian tales actos.