Carlos fue trasladado de urgencia al hospital tras el brutal ataque del tigre de Bengala. Los médicos confirmaron que las heridas eran extremadamente graves y que la salvación de Carlos se debió a una mínima diferencia de centímetros respecto a arterias vitales.
El equipo médico trabajó intensamente para suturar las profundas heridas de Carlos, que requirieron 54 puntadas. Durante el procedimiento, el personal médico se aseguró de mantenerlo lúcido mediante preguntas constantes, ante el temor de una posible pérdida de conocimiento o la necesidad de trasladarlo a otro centro de mayor complejidad.