El gobierno de Chile se centrará en reactivar los caminos y servicios básicos tras las lluvias extremas que azotaron el país. El fenómeno, iniciado el 15 de julio en el sur, afectó especialmente a las regiones desérticas de Coquimbo y Atacama, donde las precipitaciones intensas son inusuales.
La emergencia ha dejado un saldo de 2.800 viviendas destruidas o con daños estructurales, y ha afectado a unas 2.200 personas damnificadas. Además, más de 60.000 personas se encuentran en una situación crítica.