Se revivió la tradición de los vecinos reuniéndose en la vereda para ver partidos de fútbol en televisores ubicados estratégicamente.
Se rememoró cómo en épocas pasadas, especialmente durante los torneos de verano con los clásicos River-Boca, los televisores se sacaban a la puerta de las casas para que los vecinos, sentados en la vereda con sus sillas y mates, pudieran disfrutar del espectáculo deportivo juntos. Esta práctica, que hoy parecería prehistórica, reflejaba una fuerte conexión comunitaria.