Se cuestiona la actuación del árbitro en la final del Mundial, mencionando un gol anulado a España y la cantidad de faltas cobradas a favor de Argentina.
Se descarta la teoría de un partido "arreglado", argumentando que si así hubiera sido, decisiones clave como las de Dibu Martínez o Di María habrían sido diferentes.
Se señala que el árbitro no incidió en el resultado, aunque admite que algunas jugadas pudieron ser manejadas de otra manera.