Un historiador analiza las raíces del racismo en Argentina, señalando que, como en toda la región, tiene origen en la conquista española y la idea de "limpieza de sangre".
Se explica que la sociedad colonial se fundó sobre una desigualdad racial, con un sistema de castas que otorgaba menos derechos a quienes no tenían "sangre blanca", una marca que persiste en insultos y actitudes.
Si bien Argentina es un país solidario y ha habido luchas contra la desigualdad, se reconoce la existencia de elementos de racismo, aunque se diferencia de sistemas como el apartheid o el racismo estadounidense.