Australia implementó una ley pionera que prohíbe el uso de redes sociales a menores de 16 años, buscando protegerlos de los peligros en línea. Sin embargo, la medida ha demostrado ser ineficaz en la práctica, ya que las plataformas no verifican adecuadamente la edad de los usuarios. Un equipo de testeadores abrió 150 cuentas nuevas sin que ninguna requiriera verificación.
La tecnología utilizada para segmentar publicidad por edad no se aplica para restringir el acceso a menores. A pesar de que algunas plataformas implementan sistemas de verificación, estos no son suficientes para impedir el acceso. Los datos indican que siete de cada diez menores que ya tenían cuenta al momento de la prohibición siguen activos, y más del 85% de los adolescentes encuestados continúa usando redes sociales con normalidad.
El gobierno australiano culpa a las tecnológicas por falta de colaboración, mientras que estas últimas no responden a las consultas de los medios. La ley, que buscaba ser un referente mundial, ha fracasado en su objetivo. Países como Malasia, Francia, Dinamarca y Austria ya han implementado o planean implementar medidas similares, con límites de edad más estrictos y requisitos de permiso parental.