Se debate el uso del VAR en el Mundial, contrastando su aplicación en esta competencia con otros torneos, donde parece haber sido más determinante.
Se critica la lentitud en las revisiones del VAR y la subjetividad en las decisiones, ejemplificando con una amarilla a Enzo Fernández que parece excesiva.
Se sugiere que el VAR, lejos de aportar claridad, genera más dudas y controversias, convirtiéndose en un elemento que puede influir negativamente en el desarrollo del juego.