El ejercicio físico regular no solo beneficia al cuerpo, sino que también ejercita la mente. Esta actividad incrementa el flujo de oxígeno y nutrientes hacia el cerebro, además de generar proteínas que contribuyen a su buen funcionamiento.
La neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales y reorganizar sus funciones, permite que otras neuronas aprendan a realizar las tareas de aquellas que han sido dañadas o han muerto. Este fenómeno es fundamental para la recuperación de funciones perdidas, como puede ocurrir después de un accidente cerebrovascular (ACV).
La intervención temprana tras un ACV es crucial, ya que facilita que otras neuronas asuman las funciones afectadas, mejorando el pronóstico de recuperación. Por ello, mantener el cerebro activo y estimular la creación de nuevas conexiones neuronales es vital para su salud a largo plazo.