Se profundiza en la práctica de desnudar a los delincuentes, considerándola una forma de humillación que puede tener consecuencias graves, incluso peores que la violencia física.
Se menciona que esta acción puede generar resentimiento en el delincuente y su entorno, provocando represalias contra los vecinos y la comunidad.
Se introduce el concepto de "jerga tumbera" y cómo la desnudez pública tiene una connotación específica dentro del mundo delictivo, siendo vista como una humillación particular que puede incitar a la venganza.