Se denuncia una desmedida campaña de odio contra la seleccion argentina durante el Mundial, iniciada tras el partido contra Egipto.
Se acusa a los jugadores de ser tildados de racistas y xenófobos, a pesar de no haberse expresado en ese sentido.
Se menciona un gesto del técnico de Egipto, Hassam, que habria sido interpretado como discriminatorio, y la posterior discusion sobre el supuesto racismo de Argentina y si el evento estaba arreglado por marketing.