Se analiza la narrativa que surgió en redes sociales y medios de Estados Unidos en contra de la selección argentina durante el Mundial. Se sugiere que el éxito del equipo y figuras como Lionel Messi, sumado a guiños políticos como los de Donald Trump, la convirtieron en un blanco para la "agenda woke" y sectores progresistas.
La crítica se centró en aspectos políticos, comparaciones con Maradona y hasta saludos a figuras como el presidente de Estados Unidos. Incluso comentaristas mexicanos y otras voces desde Latinoamérica se sumaron a la campaña de demonización.
El partido contra Egipto se señala como un punto clave de propagación de esta narrativa, donde se cuestionó el arbitraje y se intentó politizar el resultado. El alcalde de Nueva York, Mandani, habría sido uno de los primeros en acusar a Argentina de "robarle" a Egipto, insertando el tema en la "grieta" política estadounidense.
La selección argentina fue calificada como "villana del mundial" en medios de Estados Unidos, como New York Mag. A pesar de elogios puntuales al juego, la narrativa negativa se reavivó tras la final, llegando a acusaciones de racismo, un tema que se considera ajeno a la cultura argentina y que se interpreta como una forma de ventilar la propia "grieta" estadounidense.