Ari Balanga continúa relatando su experiencia en Argentina, enfatizando la importancia de adaptarse al salir de la zona de confort. Explica que, al llegar, se adaptó a la cultura y al idioma, lo que le permitió integrarse.
Reconoce que, si bien la palabra "negro" se utiliza comúnmente en Argentina, él no la percibe como un agravio, sino como una forma cariñosa de referirse a las personas, dependiendo del tono. Destaca que, aunque pudo haber enfrentado dificultades iniciales por su adaptación y el idioma, nunca fue discriminado por su color de piel.
Ari concluye que, al dar buena onda, recibe buena onda, y que ha demostrado ser "uno más" de los argentinos, recibiendo un trato positivo por parte de la gente.