Sri Lanka atraviesa su peor brote de dengue en casi una década, registrando 6.000 casos y 53 muertes desde el inicio del año.
Las autoridades han lanzado una amplia campaña para contener la enfermedad, utilizando drones e inspecciones para eliminar criaderos de mosquitos. Los hospitales operan al límite de su capacidad.
El gobierno ha intensificado los operativos de limpieza y control sanitario para frenar la propagación del dengue.