Sri Lanka enfrenta su peor brote de dengue en casi una década, con más de 76.000 casos confirmados y 53 muertes registradas en 2026.
Las autoridades sanitarias han desplegado una campaña para contener la enfermedad, apoyada por las Fuerzas Armadas en la detección y eliminación de criaderos de mosquitos. Los hospitales operan al límite de su capacidad ante el aumento de contagios, especialmente durante la temporada de lluvias.
El gobierno intensificó los operativos de limpieza y control sanitario, y evalúa la incorporación de vacunas para reducir el impacto de la epidemia, que amenaza con alcanzar niveles récord.