Se expone cómo la narrativa anti-Argentina ha escalado hasta llegar al Senado de Estados Unidos, con una senadora demócrata calificando al país de "totalmente oscuro y racista".
Esto demuestra que la campaña ha trascendido las redes sociales y tiene un impacto global, influenciando incluso a figuras políticas y medios internacionales, con el objetivo de asociar a Argentina con características negativas.