Se debate la experiencia del racismo en Argentina, con la premisa de que para hablar del tema, es necesario haber vivido en el país. Se cuestiona la validez de las opiniones de extranjeros que critican el racismo argentino sin haberlo experimentado directamente.
Se relata una experiencia personal donde un amigo llamó "negro" a alguien recién llegado de Portugal, pero se aclara que dentro de la cancha de fútbol, el trato es diferente y no se percibe discriminación por color de piel. Se enfatiza que las acusaciones de racismo sin vivencia personal carecen de fundamento.