La muerte de Abdel Haramin Farik bajo custodia policial en Bolonia, Italia, ha generado una fuerte polémica y protestas. Se cuestiona la intervención del personal médico y el protocolo seguido por la policía.
La familia de Farik reclama justicia, mientras que la oposición de centro-izquierda critica la actuación del Estado. La derecha, por su parte, defiende a la policía y el cumplimiento de los protocolos.
Seis personas, incluyendo policías y médicos, están siendo investigadas, pero cuentan con un escudo penal. La situación se enmarca en un tenso clima político italiano, con debates sobre la actuación policial y la legítima defensa.