El periodista deportivo Walter Safarian analizó las teorías conspirativas surgidas tras la final del Mundial, desestimando la idea de que Argentina haya perdido a propósito.
Safarian argumentó que jugadores como Enzo Fernández y Paredes mostraron bronca genuina en sus expulsiones, y que si el partido estuviera arreglado, no se extendería hasta el minuto 120.
Señaló que en Argentina "todo está bajo sospecha" y cuesta aceptar que el rival fue superior, atribuyendo las teorías a la dificultad de asimilar la derrota.