El mensaje se centra en la dicotomía entre "andar conforme a la carne" y "andar conforme al Espíritu". Se explica que seguir los designios de la carne lleva a la muerte, el sufrimiento y la derrota, ya que estos son enemistad contra Dios y no se sujetan a su ley.
Por el contrario, seguir la dirección del Espíritu Santo y la palabra de Dios conduce a la vida y la paz. Se insta a los creyentes a apropiarse de la bendición divina, a tener fe en Jesús y a tomar decisiones firmes para agradar a Dios, abandonando la negatividad y la duda que dejan lugar al diablo.