Se analiza cómo la "agenda woke" y la "grieta" en Estados Unidos afectaron la percepción de la Selección Argentina durante el Mundial. Se argumenta que el éxito del equipo y figuras como Messi, sumado a guiños de Trump, los convirtieron en un blanco para esta agenda.
Se mencionan críticas desde sectores progresistas y cuentas argentinas, tildando a la selección de "desclasados" o comparándolos con Maradona. También se citan comentarios de periodistas mexicanos y la visita de Messi a la Casa Blanca como motivos de ataque.
El partido contra Egipto se señala como un punto clave de propagación de estas narrativas, a pesar de que el arbitraje fue correcto. El alcalde de Nueva York, Eric Adams, llegó a decir que Argentina había robado a Egipto, politizando el evento y cayendo en la grieta estadounidense. Esto llevó a que Argentina fuera tildada de "villano del Mundial" en medios de EE.UU.