Se relata la historia bíblica de un paralítico que, impedido de llegar a Jesús por la multitud, fue llevado por sus amigos. Ante la imposibilidad de entrar a la casa, decidieron hacer un hueco en el techo y bajarlo en camilla a los pies de Jesús.
Jesús, al ver la escena, se conmovió no por el paralítico en sí, sino por "la fe de ellos", refiriéndose a la fe de los amigos que intercedieron por él. El mensaje final es que quien desea llevar a otro a Cristo debe actuar de manera similar, demostrando fe y esfuerzo.