Se relata la escalada de violencia política en Argentina, desde la guerrilla hasta la dictadura militar, y cómo se llegó a naturalizar la muerte como herramienta política.
Se narra un caso espeluznante de los Tupamaros en Uruguay, donde un peón de campo fue inyectado con pentotal y asesinado por error. Se describe cómo la deshumanización y la pérdida de empatía transformaron a los militantes en "máquinas de matar". El secuestro y asesinato de Salustro en 1972 es presentado como un punto de inflexión que demostraba la violencia que se avecinaba.