Irán afirmó haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, dirigiendo sus ataques contra sistemas de defensa aérea y radares. Según reportes de inteligencia, estos ataques son complejos y difíciles de contrarrestar, incluso con bombas antibunker.
Las Fuerzas Armadas iraníes también atacaron un petrolero en el Estrecho de Ormuz, obligando a la tripulación a abandonarlo. La Guardia Revolucionaria Iraní afirmó haber detenido a los petroleros que transitaban por una ruta considerada insegura.
El ejército de Estados Unidos anunció que completó su décima noche consecutiva de ataques contra Irán, dirigidos a contrarrestar la capacidad de Teherán para atacar buques. Los enfrentamientos han intensificado considerablemente, paralizando el tráfico marítimo y provocando un repunte en los precios del petróleo.