Lorna compartió cómo su fanatismo por Susana Giménez, iniciado a los 10 años, fue un factor clave en su desarrollo personal y social. Gracias a este interés, logró hacer amigos, ser aceptada y aprender habilidades que de otra manera no habría adquirido.
Explicó que, para poder interactuar con otros y participar en actividades relacionadas con su ídola, tuvo que desarrollar ciertas destrezas, como la elaboración de trabajos escolares. A pesar de las dificultades iniciales, como el uso excesivo de pegamento, Lorna perseveró y aprendió a realizar estas tareas.
Este ejemplo ilustra cómo los intereses específicos de las personas con Asperger, lejos de ser "rarezas", pueden ser un motor para el aprendizaje y la adquisición de habilidades sociales, integrándose de manera positiva en su vida.