Se criticó la postura de Javier Milei y Mauricio Macri respecto a las banderas de Malvinas exhibidas por los jugadores de la Selección Argentina.
Se señaló que Milei atacó a los jugadores por portar la bandera, generando un "pelotazo en contra" para su gobierno, y que esta acción contrasta con la opinión de Donald Trump, quien consideró razonable la expresión de los jugadores.
Se argumentó que el reclamo por Malvinas es un interés personal de Milei para no generar "ruidos" que afecten sus negocios con Inglaterra, y que la Selección Argentina, al convertir el reclamo en una causa mundial, le dio una "patada en los huevos" al presidente.