Se argumenta que el fútbol no es solo un espectáculo deportivo, sino también un ámbito político y de negocios, como lo demuestran las banderas de Malvinas o Palestina en contextos deportivos.
Se compara el poder de la FIFA con el de otras organizaciones, destacando su influencia económica y la controversia que genera.
Se recuerda el poder de la FIFA para traer a un gendarme argentino detenido en Venezuela, ejemplificando la magnitud de su influencia y generando dudas sobre la integridad de sus operaciones.