Se profundiza en la falta de transparencia de la FIFA, calificándola como una organización opaca con un poder considerable, comparable o superior al de la OMS.
Se cuestiona la integridad de la FIFA, mencionando investigaciones sobre su presidente, Infantino, y recordando casos de corrupción pasados con figuras como Julio Grondona, Joao Havelange y Sepp Blatter.
Se señala que la FIFA ha estado involucrada en el otorgamiento de sedes de mundiales y que sus miembros clave son investigados por lavado de dinero y otros crímenes, lo que genera dudas sobre la legitimidad de sus operaciones.