Se discute si los testimonios de familiares de jugadores sobre posibles irregularidades en la final del Mundial constituyen "data" o simplemente "sentimientos". Algunos panelistas argumentan que, si bien puede haber sentimientos encontrados, no hay pruebas concretas.
Se menciona el caso de un padre de jugador que consultó a su hijo ante los rumores, y se compara con la actitud de Diego Simeone padre. Se reitera que los futbolistas saben la verdad de lo sucedido en la cancha.
Se descarta la idea de que los jugadores, con contratos millonarios y en la élite del fútbol, puedan ser víctimas de una conspiración y no hablar. Se subraya la dimensión de estos deportistas a nivel mundial.