Se analiza el partido entre Argentina y España, con énfasis en la expulsión de Enzo Fernández y la actuación del árbitro Vincic. Se considera que la segunda tarjeta amarilla pudo ser exagerada, pero que la expulsión condicionó al equipo argentino, que ya tenía dificultades para mantener la posesión de la pelota.
A pesar de jugar con un jugador menos, se destaca el mérito de Argentina por llevar el partido al alargue, aunque España fue claramente superior. Se menciona la actuación de Diego Martínez como figura y el gol de Ferran Torres en el segundo tiempo del alargue.
Se reseñan situaciones desafortunadas para Argentina, como la jugada del gol y la superioridad de España a pesar de tener un jugador menos. Se descarta la idea de conspiraciones o faltas graves, y se menciona la opinión de amigos brasileños que instan a dejar de "llorar".