Se reinterpreta la derrota de la selección argentina en el Mundial 2026 como un acto de heroísmo, comparable al triunfo de 1986.
Se argumenta que la bandera de las Malvinas Argentinas mostrada por los jugadores fue un acto político y de valentía, similar a lo ocurrido con Maradona en 1994.
Se destaca que los jugadores, en un contexto de "mundial capitalista" y "poder imperialista", reafirmaron la soberanía argentina sobre las Malvinas.