Estados Unidos llevó a cabo un nuevo ataque contra Irán, respondiendo a la advertencia del presidente Trump por la muerte de tres soldados estadounidenses. Las fuerzas norteamericanas bombardearon centros de mando militar iraníes y capacidades marítimas, incluyendo emplazamientos de lanzamiento de misiles y drones, así como sistemas de defensa aérea.
El objetivo de estas acciones es mermar la capacidad de Teherán para continuar atacando buques mercantes que transitan por el Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio internacional. Este nuevo avance estadounidense en Medio Oriente intensifica las tensiones en la región.