Se refuta la acusación de racismo contra Argentina, argumentando que la falta de diversidad en el equipo se debe a la ausencia de jugadores de color con el nivel para integrar la selección, no a una política de cupos.
Se critica la ignorancia de quienes difunden estas teorías, comparando la situación con Hollywood y la necesidad de "cupos de color". Se menciona que la FIFA y las grandes ligas europeas tienen intereses económicos en mantener la supremacía europea sobre Sudamérica.