Pablo Bilauta expresa su desacuerdo con la idea de que investigar teorías conspirativas "manche" la credibilidad del plantel argentino. Sostiene que desconfiar de un arbitraje desastroso o la falta de VAR es natural, pero no se debe dudar de la integridad de los jugadores.
Se enfatiza que los jugadores son serios, educados y triunfadores, y no se les puede tildar de cómplices de nada. Bilauta considera que atribuirles complicidad sería un error y que la palabra "cómplices" no debería usarse en este contexto.
Se debate sobre si la difusión de estas teorías por parte de familiares o allegados constituye "data" o simplemente un "sentimiento". Se recalca la importancia de probar las acusaciones antes de generalizar y manchar la imagen del equipo.