Un grupo de chamanes peruanos realizó un ritual con un cuy (cobayo) y una figura de Lionel Messi, con la esperanza de favorecer a la selección argentina en el Mundial.
A pesar del peculiar ritual, que incluyó cánticos y la supuesta limpieza de un maleficio a Harry Kane por parte de otro brujo, el esfuerzo no fue suficiente para que Argentina ganara la final.
Se menciona que, aunque no se consiguió la copa, el amor y la unión se sintieron presentes en los festejos, reflejados en postales de encuentros románticos en el Obelisco.