Se revela que el arma del policía fallecido, Cristian Alberto Jerez, se trabó en la cartuchera, impidiéndole defenderse. La autopsia confirma que uno de los disparos impactó en la cabeza de la víctima, lo que evidencia la puntería del delincuente.
Se destaca la precisión del agresor, quien, a pesar de la dificultad del policía para extraer su arma, logró acertar un tiro en la cabeza. Este hecho subraya la letalidad y la aparente experiencia del perpetrador.