Se afirmó que Argentina no llegó en buenas condiciones físicas a la final, lo que provocó la salida de dos defensores clave y condicionó los cambios tácticos.
Se argumentó que la condición física de los jugadores fue un factor determinante en el resultado, y que el equipo llegó diezmado, sin recambios suficientes.
Se sostuvo que Argentina no llegó en óptimas condiciones físicas a la final, lo que obligó a replanteos tácticos y afectó el desempeño del equipo. La salida de defensores clave y la falta de recambios evidenciaron un equipo diezmado. Se comparó la situación con la final contra Francia, donde Argentina mostró una superioridad física notable. Se enfatizó que un equipo diezmado y cansado no puede rendir al máximo nivel, lo que explica en parte el resultado adverso. Se defendió la idea de que los jugadores lo dieron todo a pesar de las limitaciones físicas.