Se describe un ambiente "londinense" en el lugar de llegada de los jugadores argentinos, caracterizado por la lluvia, la bruma y el barro, lo que sugiere un clima poco propicio para festejos.
Se especula que los jugadores podrían estar de vacaciones y que su llegada nocturna limitaría la visibilidad de cualquier celebración. Se plantea la idea de que la fiesta de la gente ya ocurrió el día anterior, y que ahora es momento de recibirlos con aplausos desde casa.