Tras el sismo de magnitud 5.1 en la zona andina de Junín, Perú, se reportan seis fallecidos, más de 20 heridos y 300 damnificados. El epicentro se ubicó en una zona rural donde predominan las viviendas de material precario como adobe y quincha, que no resistieron el movimiento telúrico.
El presidente José Balcázar anunció el envío de ayuda humanitaria y convocó a la solidaridad ciudadana. La situación pone de relieve la vulnerabilidad de las zonas rurales ante terremotos y la necesidad de preparar mejor al país para enfrentar desastres de mayor magnitud, ante la posibilidad de colapso del sistema de salud pública y limitaciones logísticas de Defensa Civil.