El rulo que va hacia la ruta 205, que estuvo detenido por más de una hora, comienza a habilitarse. Camiones tocaban bocina y celebraban junto a la gente que se acercó al lugar. La emoción de los presentes es inmensa y no se quieren ir.
La gente sigue con sus banderas en alto, cantando y bailando, feliz por la oportunidad de haber estado cerca de los jugadores. Poco a poco, la tranquilidad comienza a imponerse y cada uno disfruta del registro que tomó del momento.