Se cuestionó la actitud del Atlético de Madrid hacia Julián Álvarez, calificándola de repudiable y de "jugar sucio". Según se comentó, el presidente del club se habría comunicado con el jugador justo antes de la final del mundo, lo que se consideró una acción deplorable.
Se criticó duramente la estrategia del club madrileño, que presuntamente buscó desestabilizar al jugador argentino en un momento crucial de su carrera, justo antes de disputar la final del mundial.