El debate se centra en las decisiones arbitrales y las jugadas polémicas durante la final. Se cuestiona la actuación del árbitro, señalando que no cobró faltas importantes, como una posible expulsión a Leandro Paredes. Se menciona que Paredes cometió tres faltas que podrían haber sido sancionadas con tarjeta roja.
Además, se discute la "provocación permanente verbal" por parte de algunos jugadores argentinos, lo que podría haber influido en las decisiones arbitrales. Se critica la estrategia de Scaloni, sugiriendo que debió haber utilizado a más jugadores del plantel, dado que muchos llegaron al mundial sin estar en óptimas condiciones físicas.