Se analiza la expulsión de Enzo Fernández, calificando la primera amarilla como evitable y la segunda como determinante. Se considera que la jugada fue previsible, dado el cansancio y la superación del jugador.
Se debate si la primera amarilla debió ser mostrada por el árbitro y se menciona que la situación podría haber terminado con nueve jugadores en campo. Se señala que la jugada fue "naranja" y que el VAR debió intervenir.