El programa arremetió contra el Mundial de Qatar, calificándolo como un evento excesivamente caro y enfocado en el lucro, donde los precios de las entradas eran exorbitantes.
Se argumentó que el fútbol se ha transformado en un espectáculo aburrido, alejado de su esencia, y que la final, con un gol de Ferran Torres, fue parte de esta dinámica.
Las críticas se centraron en la inaccesibilidad económica del evento y la priorización del entretenimiento sobre la competición deportiva genuina.